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Monthly Archives: septiembre 2011

1

La Tierra se desplaza y empuja su cara latinoamericana al sol primaveral. De este lado de Rivadavia, empieza a calentar el solcito. Florecen entonces los árboles de Congreso, la estupidez mediática y las revoluciones guionadas por el primer mundo.

2

La ciudad se vuelve una trampa otra vez. Esquivo barrios enteros. Camino pisando el centro de cada baldosa, sin tocar las uniones.  Me vuelvo invisible de nuevo.

3

La tele ajusta su ojo sin párpado y lo apunta a las víctimas. Los colegas se reparten los restos de la nena asesinada en Villa Tessei. El cadáver dará alimento, por lo menos, hasta las elecciones. Un guiso que se recalienta cada media hora en todos los canales de noticias.

4

Se me revuelve el estómago, en el subte, en el 151, en la estación. No vuelvas, me digo cada tanto. El jugo gástrico sube, recorrido anti-natura, como salmón contra la corriente.

5

Las becarias del Conicet se indignan por la baja de edad en el pos-doc. Un huracán roza Nueva York y se acaban las provisiones como en 1999. El delirio colectivo se acumula y explota un año antes del fin maya.

6

La paranoia no paga alquiler, así que la deuda la tengo yo solita. El i-pod, el i-tunes y el i-chin me dicen que voy a triunfar. Gris está convencido. Yo no estoy tan segura.

7

La gente twittea con la boca. Lxs conductores de noticieros tocan pantallas que abren como en minority report. Las sonrisas blanqueadas anuncian el colapso del modelo económico mundial.

8

Se me sulfatan los recuerdos, estacionados en un septiembre de hace tiempo. Nadie me quita el aire. Los parroquianos aspiran cocaína en espejitos de colores, neocolonizados. Yo me voy convirtiendo en piedra sin haber probado nunca una línea.

9

Las camareras se agitan a la hora pico y manifiestan el estrés con epilepsia en los párpados. Los abogados, como zombies, se meten en los tribunales en busca de cerebros frescos. Los jueces sueñan despiertos con ferias judiciales recetadas por profesionales de la cartilla de OSDE.

10

Vuelo bajo, a ras del suelo, para que los radares no me capten. Por dentro estoy corriendo pero no llego flaca al verano. La playa se llevará mi magia como siempre. Veo pasar el año por la ventanilla de un remis, en dirección a Ramos Mejía.

11

La interna radical se vuele apasionante, un fenómeno sin precedentes, caracoles dopados que en vez de correr, hablan, o bien gallinas sin cabeza que caminan un ratito después del hachazo. Los jeques peronistas sangran por la herida nueva y les sale a borbotones la pus verde confirmando todos los diagnósticos.

12

El cigarrillo no forma parte de una dieta balanceada. Una caidita de ojos y Sergio me regala chocolates. Fantasía sobre ruedas. Se me estremecen las piernas pero tengo el cerebro frito.

13

Pido, rezo, imploro. Que no se note. Hagan silencio. Que por favor, nadie diga Septiembre sin la P.

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