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Monthly Archives: junio 2010

Me voy en un par de días. Avión. Mantita genérica. Horas. Madrid.

Pasaron un millón de cosas. Cuando digo un millón, no me refiero al modismo adoptado para expresar una exageración de la verdad. No no. Fueron un millón, quizás un poco menos, pero por ahí andamos.

Por un lado el arqueo de pestañas natural ante el viaje tan esperado. Los tejes de cambio de moneda, los malabarismos femeninos de depilación de última hora – que anticipan playas de arenas blancas y figuras noventosas en topless-, la recopilación, puerta por puerta en casa de amigas, de vestiditos fabulosos de verano para estar fabulosa en el verano, y las mil quinientas mini despedidas que se sucedieron, maravillosas y lisérgicas.

Por otro, lo inesperado, estruje de estómago, principio-final posible. Tan esperado diálogo sin la perfo de piedra que unx puede llegar a poner para no lastimar o salir lastimado. A calzón quitado se habló, ningún pelo en la lengua, 100% de prolijidad. Todo divino.

No voy a entrar en detalles porque tampoco quiero llevar mis pimpinelas a tal nivel de promiscuidad. Porque lo que me me merezco es ir a las europas extranjeras, sabiendo que me he convertido en una de esas mujeres que se la bancan, subida al para-avalancha, con los Paruolo brishosos, agarrada al alambrado y gritando el último de Beyoncé. Canten putos! Nunca mejor dicho. La barrabrava multicolor estalla en papelitos de locas maquilladas, que una llegó para quedarse, o se va para volver, o no, o por ahí algún equis me convoca para un tórrido romance intercontinental. Quién lo sabe.

Pero ningún partido es amistoso. Yo ya no juego con suplentes, y ni hablar de la camiseta de repuesto, yo salgo con un solerito divino y si el rival tiene uno parecido, vamos a ver quién lo luce mejor.

Yo quiero todo, quiero la fantasía de comedia romántica, quiero que vengan, me hagan una declaración fantasía y suene Puccini. Que después no voy a salir corriendo, a mí no me asusta tener marido.Yo quiero una historia de amor, imperfecta, sensible, plagada de cambios de ropa.

En medio del mar de discapacitados vinculares, con plataformas comunicacionales que se limitan a 140 caracteres, quiero mirar y ser mirada, y viajar sola o con alguien, acá o en cualquier lado, que yo no creo que enamorarse y ser una persona interesante sean cosas antagónicas.

En el mientras tendré sexo almodovariano, aventuras parisinas y marihuana holandesa, y después de vuelta en Buenos Aires haré todo lo posible para pasarla bien. Que de eso se trata.

Yo estoy contenta, soy en un punto muy parecida a la mujer que quiero ser ahora, not there yet, pero casi.

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